Kvaratskhelia apareció cuando el PSG mĆ”s lo necesitaba y forzó el penal que cambió la final ante el Arsenal. La acción dejó seƱalado a Cristhian Mosquera, que habĆa sostenido un buen duelo defensivo durante casi una hora, pero cometió una falta dentro del Ć”rea que terminó costando demasiado.
Arsenal ganaba 1-0 gracias al gol temprano de Kai Havertz y habĆa logrado cerrar varios caminos al ataque parisino. El equipo de Mikel Arteta defendĆa bajo presión, con Mosquera encargado de medir cada movimiento de Khvicha Kvaratskhelia por el costado derecho de la zaga inglesa.
El equilibrio se rompió en el segundo tiempo. El extremo georgiano atacó el Ôrea, Mosquera llegó tarde y el Ôrbitro Daniel Siebert señaló penal. El VAR revisó la jugada y confirmó la decisión. Ousmane Dembélé tomó la pelota, engañó a David Raya y puso el 1-1 para el PSG.
Kvaratskhelia provocó el penal que cambió el partido

La jugada tuvo una secuencia muy concreta:
- Minuto clave: alrededor del 61, con Arsenal aĆŗn por delante.
- Protagonista ofensivo: Kvaratskhelia, que recibió cerca del Ôrea y aceleró.
- Error defensivo: Mosquera lo derribó dentro del Ôrea.
- Decisión arbitral: penal para el PSG, confirmado tras revisión.
- Consecuencia: Dembélé marcó el empate desde los once metros.
Hasta ese momento, Mosquera habĆa evitado que Kvaratskhelia encontrara continuidad. El problema fue que una sola acción en una final puede borrar muchos minutos correctos. El georgiano ganó el espacio justo, protegió el balón y obligó al defensa a decidir bajo mĆ”xima presión.
¿Debió ver Mosquera una segunda tarjeta amarilla?
La otra discusión nació despuĆ©s del penal. Mosquera ya estaba amonestado y parte del debate se centró en si la falta merecĆa otra tarjeta. El Ć”rbitro no lo expulsó, una decisión que tambiĆ©n generó anĆ”lisis porque el Arsenal pudo haber quedado con diez jugadores.
La interpretación mÔs extendida es que la acción fue castigada con penal, pero no considerada temeraria ni lo suficientemente fuerte como para una segunda amarilla automÔtica. Fue una falta clara, no una entrada violenta.
El PSG encontró vida en el momento de mayor tensión
El gol de Dembélé cambió el tono del partido. PSG pasó de perseguir el marcador a instalar otra vez la duda en el Arsenal. La final entró en una fase mÔs abierta, con los franceses creciendo desde la posesión y los ingleses obligados a recuperar estabilidad emocional.
Para Luis Enrique, la acción confirmó el valor de tener atacantes capaces de fabricar ventaja incluso en partidos cerrados. Kvaratskhelia no necesitó dominar todo el encuentro: le bastó una conducción bien elegida para forzar el error que abrió la puerta del empate.
Un detalle que pesó hasta los penales
El Arsenal terminó pagando esa pérdida de control. La falta de Mosquera no explicó toda la final, pero sà cambió su dirección. Después del 1-1, el PSG ganó aire, resistió el tramo decisivo y llevó el partido hasta una tanda que terminó favoreciendo al equipo parisino.
En una final de Champions, el margen es mĆnimo. Kvaratskhelia lo entendió mejor que nadie: atacó el Ćŗnico espacio disponible y convirtió una acción aislada en el punto de quiebre de la noche.



